En el Museo de San Rafael Guízar, se abrió una sección dedicada al Siervo de Dios, P. JUAN MANUEL MARTÍN DEL CAMPO. Se trata de algunas cosas personales que él usó en vida, como son: un cíngulo, un libro de meditaciones marianas, una libreta de licencias ministeriales, una Biblia, un cáliz en plata dorado, una patena en plata dorada, un relicario en plata dorado, una péquela ánfora con óleo para enfermos, una estola que usaba en las misiones, un manual para exorcismos con estola, un óleo de Cristo Muerto pintado por su mamá (él siempre lo tenía en su habitación), un rosario misionero que tuvo consigo en los últimos días de su vida, una sotana negra, una sotana de coro (como canónigo), una felicitación que le envió el Papa Juan Pablo II con motivo de sus cincuenta años como sacerdote y un manual de Ejercicios Ignacianos.
Todas estas cosas, pertenecieron a un sacerdote santo y ahora se exhiben en el museo de San Rafael Guízar, en la sección dedicada al Siervo de Dios, P. JUAN MANUEL MARTÍN DEL CAMPO, con la finalidad de que los fieles puedan conocer de cerca lo que un candidato a los altares tenía como pertenencias personales. No olvidemos que una de las virtudes del Siervo de Dios, fue la vivencia de la pobreza material.
Invitamos a todos los fieles a visitar y a conocer ahora esta nueva sección dedicada al P. Martín del campo, cuyo proceso sigue rumbo a los altares.